Estoy totalmente de acuerdo en la importancia de saber ayudar correctamente a los alumnos durante los ejercicios, pero me gustaría abrir otro enfoque sobre este tema.
Creo que es esencial ofrecer una buena ayuda, pero sin que esta sea excesiva. A veces, si guiamos demasiado, impedimos que la persona descubra por sí misma los movimientos más naturales de su cuerpo. Parte del aprendizaje técnico también pasa por esa exploración personal, por permitir que el cuerpo y la mente se vayan reconectando de forma progresiva.
Entrenar no debería ser solo seguir indicaciones externas, sino también un ejercicio de escucha interna y conexión entre mente y cuerpo. Solo así el movimiento se vuelve realmente consciente y sostenible en el tiempo.
(Que, por supuesto, también puede tener momentos de desconexión o evasión, cuando se busca simplemente disfrutar del entrenamiento).